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Mujercitas: la historia de las chicas March


Mujercitas (Little Women), es una película dirigida por Gillian Armstrong en 1994. Al basarse en el libro escrito por Louisa May Alcott (29 Noviembre 1832- 6 Marzo 1888) se han realizado muchas películas sobre esta grandiosa novela: Elizabeth Taylor protagonizó la versión de 1949 interpretando a la pequeña de la familia: Amy. Pero esta versión de 1994 es, indudablemente, inigualable. Está interpretada por Susan Sarandon, Winona Ryder, Claire Danes y Kirsten Dunst.

Mujercitas es la historia de cuatro niñas que se convierten en mujeres tras una serie de acontecimientos que marcarán sus vidas para siempre, como es la Guerra Civil de los Estados Unidos que tuvo lugar entre los años 1861- 1865.

Quisiera ahora centrarme en estas cuatro protagonistas:

Josephine March (Winona Ryder), más conocida como Jo, es la segunda de las hijas de Marmee y Robin March. Es una aficionada a la escritura y su mayor sueño es convertirse en una reconocida escritora. Trabaja como lectora en la casa de su tía March (hermana de su padre) para poder ayudar a su madre económicamente, pero tiene grandes aspiraciones con respecto a su futuro: quiere ir a Europa para poder escribir teatro y alcanzar ese sueño de convertirse en una grandiosa escritora.
Para mí, Jo es la verdadera protagonista de esta historia. Es una joven valiente, de grandes sentimientos; tiene muy claro lo que quiere en la vida, y por encima de todo, es una chica que adora a su familia y hace todo lo que está en sus manos para ayudar a su madre (como en el caso en el que Jo vende sus cabellos para comprarle a su madre un pasaje de tren para poder ir a visitar a su marido herido de guerra).

Jo es también la más rebelde y la más sociable: gracias a ella, Theodore Lawrence se convertirá en el mejor amigo y aliado de esta familia, lo que servirá de mucha ayuda cuando los March pasen por uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
La siguiente de las hermanas es Margaret March (Meg). Es la mayor de las cuatro hermanas y por ello la más responsable. Es una joven hermosa cuya meta en la vida es completamente lo opuesto a su hermana Jo. Ella se conforma con llevar la vida que su madre lleva que no es otra que el de casarse y tener hijos. Es el prototipo de la mujer del siglo XIX: trabajadora, honesta y sin ninguna aspiración de progresar profesionalmente en la vida.

Elizabeth (Beth) es la tercera de las hijas. Claire Danes hace una brillante interpretación, tanto que Beth es, para muchas personas, un modelo a seguir: es callada, dulce, cariñosa y  generosa. Está más preocupada por los demás que por ella misma: es una de las razones por las que se contagia de escarlatina mientras cuidaba a una familia de inmigrantes alemanes. Beth es, para mí, el personaje en el que está contenida la filosofía de esta película: cuando está enferma dice una de las frases que más me llamó la atención: “yo no soy como vosotras, Jo, yo nunca he hecho nada importante”. En esta simple frase se pueden aprender muchas cosas. En realidad lo que Beth hizo fue mucho más importante que lo que hicieron sus hermanas, las cuales de una forma u otra solo pensaban en ellas mismas. En una escena de la película, las cuatro hermanas están reunidas y comentan lo que quieren para Navidad: mientras que Jo, Amy y Meg aspiran a poseer cosas materiales, Beth desea que el sufrimiento de su familia termine; es decir, que acabe la guerra para que su padre pueda volver a casa.

Amy, la última de las hijas, interpretada por Kirsten Dunst es la más bella de la familia. Siendo solo una niña dice una de las frases que dará sentido a todo este film: “todas seremos mayores algún día y será mejor que sepamos lo que queremos”. Ella quería casarse con alguien “escandalosamente rico” y vivir una vida de comodidades y lujos. Es, para mí, la más egoísta de las hermanas, la que se fija solo en las apariencias y en el destacar. Es completamente vanidosa y está en constante conflicto con su hermana Jo.

Por último, y no por ello menos importante, quisiera hablar de la madre de estas niñas: Marmee. Ella es la madre ejemplar, cuida de la casa mientras su marido está ausente, procura que sus hijas sean felices y que no les falte de nada. Se involucra en trabajos caritativos a pesar de la miseria en la que está viviendo su familia e intenta guiar la moral de sus cuatro hijas.

Quisiera ahora definir con unas palabras lo que cada hija representa para mí:
Jo simboliza la rebeldía, las ganas de vivir, el éxito; Meg representa a la mujer honesta, la elegancia y la vida trabajadora; Beth simboliza la inocencia, la ilusión por vivir y Amy, como Jo, simboliza la rebeldía pero también la ostentación y el poder.

Quisiera concluir diciendo que Mujercitas, es una de las mejores películas de época en la que se observa, desde el punto de vista de una familia, cómo era la vida durante los años de guerra. Recomiendo ver esta película ya que cada uno de nosotros puede identificarse con alguna de las hermanas.

Aquí os dejo el tráiler:

Lucía

Audrey Hepburn: Elegancia y belleza eternas


Audrey Hepburn nació el 4 de mayo de 1929 en la ciudad belga de Bruselas. Antes de los 10 años vivió en Holanda hasta que sus padres se separaron en 1939 y se fue, junto con su madre, a vivir a Londres. Allí comenzó a estudiar danza y arte dramático en la Marie Rambert School. Su delgada silueta, altura privilegiada y bello rostro llamaban la atención y le condujeron al mundo de la moda. No obstante, su gracia y carisma la acercaron al mundo de la actuación, donde realizó una exitosa carrera cinematográfica convirtiéndose en una diva de Hollywood.Los primeros contactos que tuvo en el cine le sirvieron para ir adquiriendo experiencia y para poder presentarse con éxito en Broadway. Antes de triunfar en el mercado norteamericano, rodó un mínimo de seis películas en Inglaterra y fue en 1952 cuando William Wyler le ofreció protagonizar Roman Holiday (Vacaciones en Roma), film con el que se convirtió en una verdadera estrella. En él representa a la princesa Anna, cansada de sus obligaciones y de la soledad de su mundo real, solo siente el deseo de ser una persona normal.

Muchos dicen que conquistó al público americano por su belleza y elegancia, que es cierto, pero fue el lanzamiento de esta película el que supuso para la actriz un gran éxito profesional. Su participación en Vacaciones en Roma la llevó a representar su primer papel protagonista, lo que fue un gran cambio y esfuerzo para ella. Tal fue su interpretación y dedicación que ganó el premio Óscar a Mejor Actriz Principal. Ella encarnaba como nadie la inocencia y aguantó a la perfección trabajar con un actor muy reconocido: Gregory Peck. Audrey Hepburn iba entonces en camino de ser una gran estrella.

Otro de sus grandes, memorables y maravillosos éxitos fue Breakfast at Tiffany’s (Desayuno con Diamantes). El director Blake Edwards sacó con este film lo mejor de la actriz: su elegancia. Audrey representa a la inocente, astuta, auténtica y sofisticada, Holly. ¿Quién no recuerda la mítica imagen de ella desayunando asomada al escaparate de Tiffany’s con un vestido negro y con la más pura elegancia, finura y belleza?

Su magnífico trayecto profesional no la impidió casarse ni tener hijos: estuvo casada con Mel Ferrer con el que tuvo un hijo: Sean. Tras el divorcio se casó con el italiano Andrea Dotti, con el que tuvo a Luca. Tras estos matrimonios fallidos encontró, al fin, a su verdadero y único amor: el actor holandés Bob Wolders. ‘Él me hizo vivir de nuevo, darme cuenta de que no todo se había terminado para mí’.

 

ELEGANCIA, ESTILO, MUSA, FEMINIDAD…
Audrey Hepburn es un símbolo de glamour y de feminidad. La inmortal My fair Lady y la eterna Sabrina hacen que siga siendo algo más que una musa. Sigue hoy en día marcando tendencia en el mundo de la moda y de las marcas internacionales. Podemos decir que su belleza sublime y su elegancia son eternas pues es un icono de moda y de las tendencias más actuales, y ha sido y es un modelo a seguir para muchas mujeres.

Su figura y belleza parecen haber quedado inmortalizadas. Su look dulce, glamuroso y chic, su cara y su silueta, conquistaron tanto a un público masculino como femenino. Lucir lentes enormes, pañuelos en la cabeza y sombreros es muchas veces sinónimo del ‘estilo Audrey’. Mujeres de todo el mundo continúan imitándola. Se le puede definir como una mujer con armonía, buen gusto en el vestir, belleza, delicadeza, gracia y estilo.

Falleció el 20 de enero de 1993 en Suiza a los 63 años de edad. Siempre la recordaremos como la actriz que selló el prototipo de mujer en el cine de los años 50 y 60. Sus ojos inmensos y largas piernas daban lugar a la elegancia y belleza que esta actriz supo interpretar sin ningún problema. En La Mujer del Fotograma adoramos a esta actriz que, bajo su aparente fragilidad, tenía una gran fuerza, voluntad e inteligencia que le permitieron mantener el brillo y la fama a lo largo de la historia.

Silvia

La Mujer a la que el Viento Cambió


En su época, y después de muchas décadas, Lo que el viento se llevó, se consideró una de las mejores películas estadounidenses de la historia.

Esta película, dirigida por Victor Fleming, fue estrenada en 1939, año turbulento debido al inicio de la Segunda Guerra Mundial, aunque esto no perturbó su enorme éxito.

Para aquellos que todavía no la hayan visto, se la recomiendo. A parte de ser un clásico cinematográfico, es una película llena de fuerza, que cuenta con unos actores como Clark Gable, Vivien Leigh y Olivia de Havilland entre otros, que hacen que la película sea un film inolvidable.

Pero, como el título de este post dice, la mujer a la que el viento cambió no es otra que la protagonista de esta película Scarlet O’Hara, interpretada por Vivien Leigh, una mujer que a lo largo de la película se va convirtiendo en una persona distinta.

Podríamos decir que la vida de este personaje puede dividirse en dos etapas:

La primera etapa abarca la época de su juventud, cuando todo su mundo giraba en torno a la diversión, la despreocupación y los coqueteos. Es ajena a todo lo que sucede a su alrededor que no es otra cosa que el inicio de la Guerra de Secesión Americana. Su mayor preocupación, por lo tanto, era el destacar y el vivir acomodadamente, pero hasta que estalla la guerra no se da cuenta de que realmente necesita madurar y de que ya no es una niña.

Aquí empieza la segunda etapa a la que podríamos llamar su etapa de madurez. Una escena de la película que refleja muy bien esto último es en la que Scarlet vuelve a Tara, su hacienda, y descubre que su casa ha sido usada como refugio de los enemigos, por lo que se queda completamente destrozada. En lugar de sucumbir y abandonarla para refugiarse en otro lugar, se dedica en cuerpo y alma a reconstruir la casa que tanto significó para ella.

Pero esta madurez que Scarlet experimenta es, sobre todo, una madurez que tiene que ver con el amor, ya que  su vida estuvo marcada por dos hombres completamente opuestos.

Por un lado está Ashley Wilkens el amor platónico de Scarlet: por muchos esfuerzos que haga para llamar su atención, Ashley no estará interesado en ella. Esto la marcará profundamente, ya que prácticamente toda la película girará en torno a su supuesta relación amistad- amor.

Por otro lado, Rhett Butler (uno de los personajes más importantes de la película), pertenece a la selecta sociedad de Charleston, en Carolina del Sur, que vive su vida según le conviene. Cuando finalmente Scarlet se casa con él, su vida matrimonial se verá afectada por la sombra de Ashley y esto dará paso a uno de los finales menos frecuentes y más impactantes del cine.

Para concluir, tras una serie de conflictos entre los protagonistas, Scarlett se da cuenta demasiado tarde del amor que siente por Rhett. Y es aquí, en la última escena de la película donde Scarlet pronuncia la célebre frase “ya lo pensaré mañana”, reflejando su apatía y tristeza final.

Aquí os dejo un montaje de imágenes de la película acompañado de la banda sonora:

Lucía

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