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LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES o Lisbeth Salander, la chica del tatuaje de dragón

Este artículo contiene spoilers que desvelan la trama y comentan el final. Los que no hayáis visto las películas y queráis descubrir el final en vivo y en directo, vedlas antes de leer este artículo.

Millenium: Los Hombres que No Amaban a las Mujeres (Män som hatar kvinnor) es una trilogía de Stieg Larsson que ha dado la vuelta al mundo y el salto a dos grandes pantallas, a la sueca y a la americana.

Las tres novelas de la saga Millenium narran la historia de Mikael Blomkvist, un famoso y polémico periodista que se ve envuelto en una investigación policiaca amateur, y de su peculiar ayudante, Lisbeth Salander, una hacker profesional considerada un peligro para sí misma y para otros, y por lo tanto completamente dependiente del Estado, legalmente al menos.

Las adaptaciones cinematográficas de la saga han convertido a la primera entrega de la trilogía en todo un culto mediático y han acentuado aún más el protagonismo absoluto de unos de los personajes más originales y auténticos que ha dado el cine (y la literatura) en años.

Habiendo leído la saga y visto tanto la adaptación sueca como la americana, es interesante hacer una comparación y destacar qué versión ha sido capaz de retratar mejor a Lisbeth Salander.

Las películas contaban con una dura tarea, la de dar vida a un personaje tan complejo y oscuro como el de Lisbeth. En la caracterización del personaje recaía el éxito del film sin duda alguna. La importancia del personaje, que aunque no lidera la trama es clarísimamente el protagonista, se pone de manifiesto en los carteles de ambas películas, separadas por dos años, en los que Lisbeth ocupa un primer y prominente plano.

(Póster de la versión sueca de 2009)                        (Póster de la versión americana de 2011)

La versión sueca de Los Hombres Que No Amaban a las Mujeres (Män som hatar kvinnor) presenta a una Lisbeth Salander profundamente intimidante. Refleja una personalidad oscura, peligrosa, terriblemente fría e incluso perversa. Algo en su aspecto, o en la interpretación de la actriz Noomi Rapace, desproveen a Lisbeth de la inmensa inteligencia con la que cuenta el personaje. También cuenta con mayor belleza que su contraparte americana. Sus facciones, aunque severas y enfadadas, son agradables y el exceso de maquillaje oscuro y de piercings no acaban de conseguir distraer al espectador de la belleza subyacente de la actriz. Es esa belleza la que también aleja la índole andrógina del personaje de Lisbeth, llevándola a un terreno declaradamente femenino. La Lisbeth sueca es más agresiva y asertiva que la americana y parece reaccionar de forma más personal a las agresiones externas: le afecta más el input ajeno de lo que cabe esperar de la Lisbeth de las novelas.

La combinación de belleza, aunque disimulada por sus elecciones estilísticas, con un temperamento más intempestivo hacen del personaje una mujer más accesible, más “del montón” – dentro de que estamos hablando de una joven adulta con problemas sociales – y sobre todo, menos etérea. Curiosamente, aunque su rostro es marcadamente femenino y hermoso, su cuerpo es muy masculino; de brazos fuertes y pectorales en lugar de pecho.

Una faceta de Lisbeth que aparece en la versión sueca y que, sin embargo no aparece en la americana, es la de hija pródiga. Lisbeth decide en un momento dado ir a visitar a su madre, que está interna en una institución mental. Parece vulnerable frente a su madre, como si por primera y única vez se sintiera fuera de lugar en su propia piel. Con sus piercings, tatuajes, pelo teñido de negro artificial, sin hijos, ni marido, parece el cuadro de un payaso triste de Leguen. En este momento, y al final del film, cuando va a buscar a Mikael, quizá para declararle su amor, es cuando Lisbeth se siente fuera del sistema.

En la adaptación americana (The Girl with the Dragon Tattoo) describen a Lisbeth antes de que podamos verla como una chica que les gusta, en la que confían, pero “distinta en todos los sentidos”. Cuando por fin se la ve, se adueña de la pantallas y es, posiblemente, exactamente lo que se espera de la versión en carne y hueso de Lisbeth Salander: de extrema delgadez y palidez, pequeña en estatura, luciendo un negro y encarado mohawk, con las cejas teñidas de un rubio tan platino que resulta blanco como su piel, y totalmente invadida de piercings y tatuajes. Su jefe dice que es la mejor investigadora que hay.

Desde el principio es muy directa y cortante, pero parece en todo momento abstraída de la conversación: no le interesa más de lo estrictamente necesario. Es muy clara en cuanto a lo involucrada que está en el caso: no le pagan para dar su opinión, simplemente para dar información. Respeta las reglas tanto para proteger al investigado como a sí misma y para demostrar a la sociedad que le rodea que es capaz de ceñirse a las reglas, aunque su trabajo sea romperlas.

En su relación con otros es discreta, cauta, inteligente, pero resulta punzante si se le provoca. Lo único que requiere de su contacto con otras personas es que sea rápido e indoloro. Sin preguntas, sin divagaciones. Siente total indiferencia hacia la etiqueta y las convenciones sociales: simplemente no piensa acatarlas.

Sin embargo, al igual que la Lisbeth sueca, siente compasión. No por su madre en esta versión, sino por su tutor legal. Siente grandísima tristeza cuando éste sufre un ictus y queda incapacitado. Su situación se ve agravada además porque a la tristeza de perder a su único amigo en el mundo, a la única persona que entendía que no es una incapacitada social, sino que elige un estilo de vida diferente, se suma la asignación de un nuevo tutor legal. Su nuevo tutor se aprovecha de ella, abusando de su poder para conseguir favores sexuales a cambio de dejarle limitadísimas libertades financieras con su propio dinero. La trata como a una enferma mental y abusa de su poder sobre ella para violarla de la forma más degradante e inhumana posible.

Aún habiendo sufrido semejante degradación física y mental, Lisbeth tiene la cabeza fría y le tiende una trampa, sacrificándose y teniendo que someterse al peor sufrimiento de su vida. Paga al tutor con su misma medicina, introduciéndole un objeto en el recto. Le dicta despacio sus condiciones y le amenaza con matarle si vuelve a acercarse a una sola chica. Además, y a modo de “cherry on top” le tatúa en su enorme tripa una frase para que cualquiera que le vea el torso desnudo sepa lo asqueroso y enfermo que está: “Soy un cerdo sádico y violador”. Durante su venganza lleva aún más maquillaje de lo habitual: lleva los ojos pintados como si llevara una máscara de justiciera. Se asegura de volver hasta él, de visitarle, para asustarle y mantenerle siempre a raya; y lo consigue.

Después de la venganza se dirige a una discoteca donde se enrolla con una chica. La bisexualidad de Lisbeth parece más un resultado de una necesidad imperiosa de ser querida, respetada y tratada con humanidad que de una orientación sexual hacia mujeres per sé. Es evidente que Lisbeth no es lesbiana, puesto que se enamora de Mikael, pero necesita sentirse segura y querida en la intimidad. Lisbeth adopta una bisexualidad de supervivencia emocional.

Cuando Mikael le ofrece la posibilidad de colaborar con él en la investigación de Harriet, acepta el trabajo por dos motivos: porque conoce a Mikael en profundidad y se fía de él, y porque el trabajo consiste en encontrar a un asesino de mujeres.

Además de hacker es investigadora de campo, es decir, que trabaja online y offline, y no deja rastro ni en un campo ni en el otro. Además, por frágil que parezca debajo de su ingente cantidad de maquillaje negro, pelea hasta el final, por ejemplo en el metro para evitar que unos macarras le roben la mochila con su ordenador. Lisbeth es, en muchos aspectos, una especie de antihéroe: una heroína muy a su pesar. Es excelente en su trabajo y va descubriendo la historia de cada mujer asesinada como si se trataran de piezas de un puzle.

Acaba acostándose con Mikael después de que a éste le disparen porque le ve casi como a un niño que se ha hecho daño: por primera vez ella es la fuerte, la que puede darle seguridad y cariño a un hombre que la necesita y que resulta totalmente inofensivo.

Gracias a su investigación, Lisbeth averigua que Martin es el asesino de mujeres y debe salvar a Mikael de sus garras. La lucha entre Lisbeth y Martin empieza con un golpe que le asesta Lisbeth en la nuca para liberar a Mikael y prosigue con una persecución a oda velocidad por la tortuosa y nublada carretera de la costa sueca. Ella le persigue y consigue acorralarle. Antes de que Lisbeth pueda ejecutar a Martin, su coche explota y él muere en la explosión.

Como en el caso de la venganza a su violador, Lisbeth vuelve a encontrarse en una situación de inferioridad física, pero en enfrenta al asesino sin miedo y con gran odio. Durante ambas situaciones Lisbeth se convierte en David y se enfrenta con los Goliaths que se le van poniendo delante, saliendo victoriosa siempre gracias a su persistencia y a su valor.

Sin peligro, y con la investigación de Harriet resuelta, lo que queda para Lisbeth es una profunda conexión con Mikael. Le considera su único amigo, e incluso llega a pedirle dinero, situación que le horripila ya que le crea dependencia, pero sabe que puede fiarse de Mikael y le asegura que él puede fiarse de ella y que recuperara el dinero.

Lisbeth llega a enamorarse de Mikael y le personaliza un regalo muy especial, pero cuando va a entregárselo le ve con su amante, la co-editora de la revista Millenium. Deja caer una lágrima, arroja la chaqueta al suelo, se monta en su moto y huye de la escena. De nuevo, el film hace referencia a su faceta de heroína, en esta escena caracterizándola como a una protagonista western, como a una llanera solitaria alejándose en su caballo metálico hacia nuevos retos.

Lisbeth comparte trama con dos mujeres más, que aunque no se acercan lo más mínimo ni en complejidad ni en interés a Lisbeth, resultan a lo mejor más reales, e igualmente necesarias para el desarrollo de la historia.

Una de ellas es Erika Berger, co-editora de la revista Millenium y amante de Mikael. Es una mujer atractiva y con éxito, libre y espontánea. Está casada pero en una especie de “matrimonio libre” ya que su marido es plenamente consciente de que Mikael es amante de su mujer, y lo acepta como algo perfectamente normal. Es inteligente, y encaja en el personaje de “ejecutiva agresiva” aunque con un gran corazón y con una tendencia protectora hacia Mikael. Lisbeth siente que es la amante “legítima” de Mikael, y que, por lo tanto, no puede competir con ella.

La segunda es Harriet que, aunque aparece en ambos films muy brevemente al final, es el motor de la trama y la razón para que los personajes interactúen. Henrik Vanger, el responsable de contratar a Mikael para que investigue la desparición, la describe como “la mejor combinación posible en una persona: curiosa, inteligente y bella por dentro y por fuera”. Pero Harriet es mucho más que eso, es el prototipo de mujer que Lisbeth desea proteger y salvar. La violaba primero su padre y después su hermano, pero no se resignó a ser una víctima, así que mató a su padre y huyó a Australia (en la novela y en la versión sueca, en la versión americana cambian ligeramente el destino de Harriet).

Además de los tremendos personajes femeninos, muy especialmente el de Lisbeth, es importante recalcar que toda la historia gira en torno a mujeres que se han visto violadas de alguna forma por los hombres de su entorno, y sus acciones para no solamente sobrevivir, sino castigarlos y, como si se trataran de un fénix, resurgir de sus cenizas más fuertes que nunca.

Mi valoración personal de las películas, cuál es mejor, se inclina por la americana, por su pristina caracterización de Lisbeth. Sin embargo, la sueca es más fiel con el personaje de Harriet y por lo tanto con la resolución de la trama. Recomendaría la versión americana para los que no conozcan el personaje de Lisbeth, y para los que han leído la novela, recomendaría ver ambas y que decidan por sí mismos qué versión hace más justicia a la novela (y que me lo cuenten!)

Maria

  1. Edna C.
    2012/04/26 at 5:56 pm

    Me encantó!! muy buen análisis y sí yo también me quedo con la versión Americana peeeeeeeeero tengo muchas ganas de leer la saga, así que mi opinión aún se queda corta😄, hicieron muy bien su tarea les agradezco haber tomado en cuenta mi sugerencia.

  2. 2012/04/30 at 12:59 am

    particularmente vi ambas, me quedo con la americana, la otra me desencanto cuando a tan solo minutos de haber comenzado asesinan a la familiar harriet q la ayudo a salir de alli, diciendo que habia fallecido de cancer, asi q digamos q a partir de ese momento, poco le pare a la peli, muy diferente el caso de la americana q estuvo mas apegada a la novela, no tanto al final pero entiendo q por motivos de tiempo y economia no es facil ilustrar una novela tan larga y de tanto trama en escasos 120-180 minutos. lejos de las pelis, la saga es excelente, me enamore de la redaccion de stieg, de sus personajes, de su historia.. lamentable que haya fallecido tan pronto.

  3. Diane Aguilera
    2014/02/01 at 8:24 pm

    Bueno, en mi opinión lo más fiel y que más me gustó fue la versión sueca, vi ambas y he leído la saga completa, de por sí las versiones americanas arruinan todo con su marketing la peli de Mara y Craig me pareció muy corta y un poco mal estructurada, más por lo ególatra del escritor del guión que dijo que superó al autor del mismo libro, cambiando cosas esenciales para hacerlo más out, eso fue un sacrilegio, en cuánto a mi visión del libro por supuesto la sueca es por mucho mejor, porque en cuanto a presupuestos, y escenarios la americana utilizó mucho dinero, pero Noomi Rapace me encantó en el papel de Salander aun cuando no sea la caracterización perfecta de Hollywood…

    • 2015/02/04 at 4:51 pm

      Igual me quedo con la versión sueca, sólo que me falta leer el último libro de la saga. Y sí la versión americana lo hace interesante el presupuesto que se tiene a comparación de la sueca, ya que la dirección la lleva acabo David Fincher y la música es de Trent Reznor. Coincido con opinión Diane.

  4. cris mauricio
    2014/02/09 at 10:49 pm

    por supuesto estoy de acuerdo con diane… la versión sueca es mucho mejor. Noomi Rapace estuvo perfecta en el papel de Salander. y la pelicula americana fue solo taquilla como todo lo que los americanos tienden a producir.

  5. 2015/02/04 at 4:56 pm

    Está interesante tú análisis, aunque que queda claro tú inclinación por la versión americana. Aunque yo me quedo la versión sueca, la versión americana lo hace más interesante el presupuesto que se tiene ya que se lleva acabo con la dirección de David Fincher y la música está a cargo Trent Reznor. Creo que yo si le hubiera dado más su lugar a la sueca y escribir un poco más de ella.

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