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LA NARANJA MECÁNICA o La Inseguridad del Machito

La Naranja Mecánica (A Clockwork Orange) de Stanley Kubrick, fue una película que marcó una época. Su extrema violencia y sus escenas obsesivamente gráficas hicieron de ella un clásico perturbado y único. La película describe el disfrute obsesivo de su protagonista con la violencia y el odio, y la tortura de su propia victimización.

La lectura más común de la película es la que apoya que el film pretende poner en evidencia que la violencia genera más violencia. Las víctimas de una violencia macabra y extrema se convierten en sus marionetas: se transforman en seres igual de sádicos que sus agresores.

Mi lectura no se centra tanto en la consecuencia de la violencia sino en su causa. La causa de esa violencia es dónde el carácter femenino del film se vislumbra. La película empieza con un primer plano de Alex DeLarge, el protagonista y narrador, fijando una mirada enfermiza en la cámara. Está bebiendo un vaso de leche  en un extraño y blanco bar, dónde las mesas son maniquíes de mujeres desnudas con pelucas de colores apoyadas en manos y pies y con el vientre y pecho hacia arriba. Curiosamente, tanto en esa primera escena como a lo largo de la película Alex, quién tanto disfruta con la violación y la ultra-violencia, resulta femenino. Siempre viste de blanco y tiene las pestañas del ojo derecho pintadas y alargadas. Tiene el pelo cortado en melena y su voz es extrañamente aguda. Alex oculta una faceta femenina.

En mi opinión, la causa de su satisfacción por la ultra-violencia y vejación es su propia inseguridad sexual y social. Alex ve a la mujer como un objeto puramente sexual y una herramienta de desahogo. De ahí su desembocada ira hacia las mujeres a las que viola y tortura. Parece sentirse atrapado en una permanente niñez dónde la figura de la madre está patente: la leche que beben en el bar sale del pecho de uno de los maniquíes que está de pie y visten (tanto Alex como su pandilla de secuaces) con una especie de pañal externo que define y exagera su miembro masculino.

Esa exageración de su sexo demuestra su homosexualidad de forma inconsciente y se suma a otros detalles que apoyan su inseguridad sexual: en los cuadros de su casa ha dibujado falos que sobresalen de la ropa de personajes de la antigüedad greco-romana y además tiene por mascota a una serpiente (diferentes mitologías y el campo de la psicología de los sueños consideran a la serpiente como símbolo del miembro masculino, especialmente cuando éste supone angustia o miedo para el que sueña).

Se siente además oprimido por otros personajes homosexuales, como por ejemplo su oficial de libertad condicional, quién abusa ligeramente de su poder para intimidarle e insinuársele en su casa; y otros reclusos en la cárcel, a quienes odia y teme.

Todo el desarrollo del personaje, con su faceta antagonista y su odio propio, que exterioriza a través de la ultra-violencia le sirven para reafirmar su virilidad: destroza a mujeres y a otros hombres que considera inferiores, debido a su feminidad innata que rechaza, para sentirse más hombre.

Os dejo el tráiler, estéticamente representativo de la película:

Maria

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