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La Mujer a la que el Viento Cambió

En su época, y después de muchas décadas, Lo que el viento se llevó, se consideró una de las mejores películas estadounidenses de la historia.

Esta película, dirigida por Victor Fleming, fue estrenada en 1939, año turbulento debido al inicio de la Segunda Guerra Mundial, aunque esto no perturbó su enorme éxito.

Para aquellos que todavía no la hayan visto, se la recomiendo. A parte de ser un clásico cinematográfico, es una película llena de fuerza, que cuenta con unos actores como Clark Gable, Vivien Leigh y Olivia de Havilland entre otros, que hacen que la película sea un film inolvidable.

Pero, como el título de este post dice, la mujer a la que el viento cambió no es otra que la protagonista de esta película Scarlet O’Hara, interpretada por Vivien Leigh, una mujer que a lo largo de la película se va convirtiendo en una persona distinta.

Podríamos decir que la vida de este personaje puede dividirse en dos etapas:

La primera etapa abarca la época de su juventud, cuando todo su mundo giraba en torno a la diversión, la despreocupación y los coqueteos. Es ajena a todo lo que sucede a su alrededor que no es otra cosa que el inicio de la Guerra de Secesión Americana. Su mayor preocupación, por lo tanto, era el destacar y el vivir acomodadamente, pero hasta que estalla la guerra no se da cuenta de que realmente necesita madurar y de que ya no es una niña.

Aquí empieza la segunda etapa a la que podríamos llamar su etapa de madurez. Una escena de la película que refleja muy bien esto último es en la que Scarlet vuelve a Tara, su hacienda, y descubre que su casa ha sido usada como refugio de los enemigos, por lo que se queda completamente destrozada. En lugar de sucumbir y abandonarla para refugiarse en otro lugar, se dedica en cuerpo y alma a reconstruir la casa que tanto significó para ella.

Pero esta madurez que Scarlet experimenta es, sobre todo, una madurez que tiene que ver con el amor, ya que  su vida estuvo marcada por dos hombres completamente opuestos.

Por un lado está Ashley Wilkens el amor platónico de Scarlet: por muchos esfuerzos que haga para llamar su atención, Ashley no estará interesado en ella. Esto la marcará profundamente, ya que prácticamente toda la película girará en torno a su supuesta relación amistad- amor.

Por otro lado, Rhett Butler (uno de los personajes más importantes de la película), pertenece a la selecta sociedad de Charleston, en Carolina del Sur, que vive su vida según le conviene. Cuando finalmente Scarlet se casa con él, su vida matrimonial se verá afectada por la sombra de Ashley y esto dará paso a uno de los finales menos frecuentes y más impactantes del cine.

Para concluir, tras una serie de conflictos entre los protagonistas, Scarlett se da cuenta demasiado tarde del amor que siente por Rhett. Y es aquí, en la última escena de la película donde Scarlet pronuncia la célebre frase “ya lo pensaré mañana”, reflejando su apatía y tristeza final.

Aquí os dejo un montaje de imágenes de la película acompañado de la banda sonora:

Lucía

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